Ansiedad: qué y cómo

pixabay.com/Gerd Altmann

La ansiedad es la enfermedad del siglo XXI, vivimos en un mundo acelerado en el que todo se hace deprisa y tenemos que correr para llegar a los sitios, hemos internalizado el «no tengo tiempo«.

Cuando alguien quiere hacer algo y le preguntamos: ¿por qué no lo haces?, comúnmente nos encontraremos esta respuesta de «porque no tengo tiempo«, no tenemos tiempo para disfrutar, para hacer cosas que nos gustan, para estar simplemente, sin hacer nada. Con este modelo, el estrés al que sometemos a nuestro organismo se hace cada vez más presente, dejando vía libre la aparición de la ansiedad.

Y… ¿cómo se produce la ansiedad?

La ansiedad es una respuesta anticipatoria de alguna amenaza o peligro (externo o interno, real o imaginado) hacia el futuro, ésto hace que nuestro sistema nervioso autónomo se hiperactive, causando cambios a nivel fisiológico, estos cambios son necesarios cuando el peligro es real, puesto que nuestro cerebro tiene que dar la orden a nuestro cuerpo para que pueda luchar, escapar o quedarse inmóvil (según la situación lo requiera).

El problema empieza cuando sometemos a nuestro cuerpo a un periodo de estrés prolongado en el tiempo, el cerebro empieza a interpretar que todo es una amenaza o un peligro, desencadenando los cambios fisiológicos necesarios continuamente, dando lugar a la ansiedad.

¿Qué pasa a nivel físico?

Si sometemos a nuestro organismo a un tiempo prolongado de estrés, nuestro sistema de alerta se queda activado de forma permanente, son diferentes síntomas los que podemos percibir a nivel corporal: tensión muscular, inquietud, taquicardia, sudoración, temblores, mareos, sensación de ahogo o falta de aire, presión o dolor en el pecho, problemas a la hora de conciliar o mantener el sueño, y un largo etc.

Y si tengo ya ansiedad… ¿qué puedo hacer?

Podemos reeducar a nuestro cerebro para que deje de ver peligros donde no los hay.

Para ello, es muy eficaz practicar algunos entrenamientos como la relajación muscular progresiva, ésta fue ideada por un fisiólogo llamado Jacobson. Esta técnica se basa en que no pueden coexistir la sensación de tensión y relajación al mismo tiempo. En ella, enseñamos a nuestro cuerpo, de forma progresiva en diferentes fases, a diferenciar cuáles son las señales a nivel corporal de relajación y tensión, de forma que hagamos consciente cuándo estamos empezando a estar tensos, nerviosos… y de esta forma poner en marcha estrategias de relajación para que no llegue a darse la ansiedad.

También os recomendamos practicar unos 10 minutos cada día la respiración diafragmática o abdominal, con esta respiración, se activa el sistema nervioso parasimpático, que es el encargado de provocar o mantener un estado corporal de descanso o relajación, actuando sobre el nivel de estrés de nuestro organismo, disminuyéndolo.

Os recomendamos estos dos libros:

¿Tienes alguna duda? Ponte en contacto con nosotras y estaremos encantadas de atenderte 🙂

(95 Posts)

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.