Cuando dices no

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¿Puedes negarte a algo fácilmente o te cuesta?

Y dirás, depende
Depende qué me pidan.
Depende quién me lo pida.
Depende de si puedo o no…
Entonces, ¿de qué depende en realidad?
Lo más importante no es todo lo anterior, lo más importante es: si quiero o no.
Porque si no quiero o no me apetece… ¿Por qué lo hago?
¿Por complacer?
¿Por que no se enfaden conmigo?
¿Por no perder su cariño?
¿Por miedo?
¿Por el qué pensarán de mí?
La trampa de los «pero» y los «porque».
Si te cuesta decir que no, cuando lo dices (si es que lo haces) es porque ya has pensado la forma de intentar hacerlo por todos los medios y no, no puedes, entonces seguramente utilices mucho estas dos palabras:
No puedo, porque…
No puedo, pero….
En los dos casos te estás excusando, ¿y para quién es la excusa?
En los dos casos es para ti, sí, para ti… porque con mucha probabilidad nadie te ha preguntado por qué no puedes. Normalmente cuando somos personas adultas, entendemos cuando alguien nos dice que no y no pasa nada, en teoría, nadie se enfada ni nos dice nada negativo, porque como adultos entendemos que cuando alguien dice que no, es libre de decirlo, es su decisión y por ello no se nos quiere menos, la otra persona no se enfada, yo no soy menos importante para ella, porque cuando decimos que no a algo, es a eso que nos han pedido, y no a la persona que lo pidió.
Lo que necesito
Decir no también está muy relacionado con mis necesidades, porque si yo necesito una cosa y otra persona otra y pongo por delante la de la otra persona… ¿es más importante que la mía?.
 Así que os invito a poner en práctica esto de decir que no, sin pero ni por qué, sólo que no, y ¡también a pedir! Pedir sabiendo que me pueden decir que sí… y también que no.
 Recuerda: no, es no sólo a lo que pido, no a mi persona

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