La historia de los Reyes Magos

*pixabay.com/Alejandra Jiménez

Cuando nuestros niños y niñas se van haciendo mayores, el pensamiento mágico característico de la etapa preoperacional (2 a 7 años) de Jean Piaget, va desapareciendo, de forma que empiezan a hacerse preguntas y dejan de creer que todo puede ser posible.

El pensamiento mágico es un mecanismo de defensa que hace que no nos demos cuenta de cosas que están a nuestro alrededor porque no estamos preparados. Es una fase en el desarrollo de nuestro pensamiento en el que las asociaciones tienen que ser mucho más fáciles, por lo que no se cuestionan. Pensamiento = realidad.

Os dejamos estas historias sobre quienes son los Reyes Magos para hacer más fácil la transición en vuestros niños y niñas.

Opción 1 – «Desde un enfoque religioso cristiano»

Un día como cualquier otro, un papá llegó a casa y se sentó con su hija Cristina para escuchar cómo le había ido el día.

¿Papa?.

Sí, hija, cuéntame.

Oye, quiero… que me digas la verdad.

– Claro, hija. Siempre te la digo — Respondió el padre un poco sorprendido.

Es que… —  titubeó Cristina.

Dime, hija, dime.

Papá… ¿existen los Reyes Magos?

El padre de Cristina se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que lo miraba igualmente.

Las niñas dicen que son los padres, ¿es verdad?.

La nueva pregunta de Cristina lo obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:
¿Y tú qué crees, hija?

Yo no se, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas, pero como las niñas dicen eso…

Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero…

¿Entonces es verdad? — Lo cortó la niña con los ojos humedecidos. —  ¡Me habéis engañado!.

No, hija, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen – Respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Cristina.

Entonces no lo entiendo papá.

Siéntate, cariño, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla – Dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.

Cristina se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que la sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:

– Cuentan que hace mucho mucho tiempo, nació un niño y tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron a un portal para verlo. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:

¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños y niñas del mundo y ver lo felices que serían.

— ¡Oh, sí! —exclamó Gaspar—. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.

Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:

Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños y niñas, aunque sería tan bonito…

Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el niño, que desde su pobre cunita parecía escucharlos muy atento, sonrió y su voz se escuchó en el portal:

Sois muy buenos, queridos Reyes Magos, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?

¡Oh! Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero no podemos tener tantos pajes, no existen tantos.

No os preocupéis por eso –dijo el niño–. Yo os voy a dar no uno, sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.

¡Sería fantástico! Pero… ¿cómo es posible?—, dijeron a la vez los tres Reyes Magos con cara de sorpresa y admiración.

Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños?

Sí, claro, eso es fundamental, — asintieron los tres Reyes.

Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños y niñas?

— ¡Sí, sí!. Eso es lo que exigiríamos a un paje — respondieron cada vez más entusiasmados los tres.

Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres y madres?.

Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que el niño estaba planeando, cuando su voz de nuevo se volvió a oír:

Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes Magos de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, yo ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte le regalen a sus hij@s los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hiciesen los propios Reyes Magos y cuando los niños y niñas sean suficientemente mayores para entender ésto, los padres y madres puedan contarles esta historia y así, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.

 

Opción 2: Carta

Hola, somos los Reyes Magos.

En realidad, lo importante no es que seamos Reyes ni Magos. Lo importante es que somos unas personas que te quieren, que saben cómo sientes y cómo eres.

Sabemos que te apasiona el fútbol, que te gusta madrugar, que eres un gran cantante, que escribes cuentos sobre dragones, que tienes una profe que se llama Pepa, que te gusta hacer bizcochos y tortilla de la abuela, que tienes muchos amigos y amigas, como Juan, María…

Sabemos que te esfuerzas en las cosas que haces, que intentas no pelearte con tus herman@s (aunque a veces, no lo consigas) y que muchas veces ayudas a papá y mamá. Y sabemos que ya tienes 10 años y… algunos meses más.

Sí, ya eres mayor, por eso, ha llegado el momento de compartir contigo nuestro SECRETO. Cuando un niño deja de ser niño y se convierte en hombrecito, está preparado para guardar nuestro secreto sin decírselo a sus hermanos menores o a otros niños que no lo saben.

Para conocer esta gran verdad, hay que ser capaz de guardar el gran MISTERIO DE LOS REYES MAGOS sin decírselo a los demás. Y es el momento de que lo sepas tú.

Nuestro gran secreto es que… nosotros existimos únicamente en el corazón, en el corazón de todos los papás y mamás del mundo.

La verdad es que no existen los Reyes Magos como personas…. pues no podrían vivir eternamente. Los que ponen tus juguetes por la noche mientras tú duermes son… ¡tu papá y tu mamá! Sí, son tus padres.

Y te ponen juguetes porque creen que te los has merecido, porque creen que eres un niño que se merece que sus papás le demuestren lo orgullosos que están de él y lo mejor de todo, sin querer recibir ellos nada a cambio, por eso es un secreto. Ya entenderás a partir de ahora lo bonito que es dar a alguien sin pedir nada a cambio.

Tu papá y tu mamá han sido felices haciéndote estos regalos, porque te quieren mucho, y ahora estarán felices de compartir esta tradición contigo. Tus padres son felices porque disfrutan de ti, de tu manera de ser. Tienes la virtud de hacer felices a todas las personas que te quieren y eso…eso se merece una sorpresa tan grande como la de creer en los Reyes Magos.

Tu hermano Miguel fue el primero en conocer nuestro secreto, pero tu hermano Sergio es aún pequeño y por eso no podemos hacerle participar de este gran misterio. Hay que guardar el secreto. ¡Es una gran responsabilidad! Tú, que sí lo conoces, debes ayudarnos a mantener en él la ilusión de que cada año ponga sus zapatos bajo el árbol. Cuando sea tan mayor como tú, nos encargaremos de escribirle una carta también a él. Contamos contigo para que no se lo cuentes. Le dejaremos creer en los Reyes Magos unos años más.

Un beso enorme de los Reyes Magos y de papá y mamá.

¿A partir de cuándo contar la verdad?

Esta historia es adecuada contarla cuando los niños y niñas empiezan a preguntar de forma insistente: ¿Existen los reyes magos?

 

Qué no hacer

  • No le mientas, lo único que puedes conseguir es que se crea la «mentira» un par de años más, sin embargo, puede dejar de confiar en ti porque no le dijiste la verdad cuando te preguntó.
  • Ponte en su lugar. Todos hemos sido niñ@s, seguramente se enfadará al enterarse de la noticia.
  • Déjale su espacio. Si se enfada, deja que pueda mostrarlo. «Entiendo que esté enfadad@, si quieres, después podemos hablar».
  • No juzgues sus emociones. Puede que se ponga triste o se enfade, es normal.
  • Dile que si quiere, ahora también puede participar haciendo algún regalo, un dibujo, un postre, un abrazo gigante, un vale por un «te quiero para siempre» 🙂

Y recuerda, que lo que sí es necesario, es contarle a los niños y niñas, que la verdadera magia de los Reyes Magos es la ilusión que se genera esos días, esa noche previa, y esa magia que persiste cada año, aún conociendo la verdad de quiénes son los Reyes Magos.

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