¿Jugamos?

En esta sociedad, donde se valora tanto el tiempo, en muchas ocasiones, caemos en el error de sentir que aprovechamos el tiempo cuando estamos en «el hacer» y nos olvidamos de la importancia del «ser».

¿Mamá jugamos? No,tengo que hacer… Con el juego, fomentamos «el ser» de nuestros pequeños/as.

Los adultos, en muchas ocasiones, fomentamos una educación para nuestros niños y niñas centrada en los aspectos académicos y, a menudo, nos olvidamos de lo importante que resulta para los niños y niñas el disponer de tiempo para poder jugar a lo que quieran y como quieran. No nos damos cuenta de que los niños y niñas, jugando, pueden adquirir gran capacidad de organización y creatividad. A través del juego, van preparándose para su vida adulta.

Toda persona que juega vive una realidad relacionada con lo cotidiano de su día a día. En el juego, el mundo imaginario y el mundo real están interrelacionados. Esto lo observamos cuando el niño o la niña representa una experiencia, como por ejemplo, escenificar que está en su colegio y es profesor/a. En esta situación puede mostrarnos cosas que son reales, como por ejemplo, cómo se comportan sus compañeros/as, y otras que forman parte de su imaginación y que a lo mejor le gustaría que pasasen, como convertirse en profesor/a. Es un modo de construir la realidad o de reparar una carencia de su propia realidad.

Los adultos muchas veces pensamos que el juego cumple sólo una función lúdica y de distracción, pero también debemos saber que el juego ayuda en el desarrollo social, emocional e intelectual. El juego ayuda a vivir en el mundo y a expresar. Con el juego, crecemos.

 

¿A QUÉ JUGAMOS?

Tipos de juego según el momento evolutivo

El juego funcional es el primer juego que aparece, se caracteriza por la interacción del niño o la niña con el medio, basada en la acción y donde además del juego funcional encontramos el juego de construcción simple. Se limita a acciones para explorar el entorno, y a la vez para obtener información de los objetos que manipula. Este juego funcional del bebé consiste en el descubrimiento de sus capacidades motoras, al jugar repite movimientos y sonidos que va aprendiendo de su entorno.
Los juguetes que utiliza en esta edad son relucientes, con sonido, movibles, porque así le permiten centrar su atención en ellos y manipularlos.
Son actividades más o menos complejas y con distintas intencionalidades. En este juego es como si hubiera una representación mental de lo que se quiere conseguir, como si existiera una idea de lo que se quiere hacer y a través de una serie de pasos se intenta obtener la meta. Unos ejemplos de estos juegos de construcción seria cuando se ponen unos cubos unos encima del otro, crear puzzles complejos, el montaje de una maqueta, etc.
Podría decirse que en esta etapa el niño o la niña ha evolucionado, de esta manera puede utilizar símbolos en su relación con el medio y no sólo acciones u objetos reales.  A partir del segundo año de vida, con la llegada del lenguaje y de la capacidad simbólica, se relacionan con el mundo simulando, dramatizando, con la imaginación y la fantasía. De esta manera puede representar personas, acciones cotidianas, situaciones y objetos ausentes. Imitará los roles que hacen sus padres u otros adultos. Por ejemplo, puede utilizar sábanas para construir una cabaña. A medida que l@s niñ@s crecen, juegan cambiando la realidad en beneficio propio, representa entornos próximos, la escuela, la familia, los amigos… y viéndoles se puede observar cómo se relaciona con ellos. En el juego simbólico se socializan porque se relacionan con otros niños y aprenden a comunicarse con ellos. Por eso, cuando juega está desarrollando su lenguaje, aprende a escuchar a los demás, a ser creativo e imaginativo y a buscar soluciones a las dificultades que le están apareciendo.
Este juego se presenta con relaciones concretas con el medio, basadas en el pensamiento lógico. Este juego de reglas funciona con unas normas establecidas de antemano. Un ejemplo de estos serían los juegos de mesa y también los juegos deportivos competitivos. Nos sirven para observar cómo los niños aceptan las normas, y cómo se adaptan a la realidad social.

 

 

Jugar es darle libertad a lo más profundo de nuestro ser para expresarnos sin ser juzgados.

 

 

Para saber más, si te interesa este tema a un nivel más profesional, te aconsejamos el post de Juego terapéutico

¿Tienes alguna duda? Ponte en contacto con nosotras y estaremos encantadas de atenderte 🙂

    *IMAGEN:PEXELS/SCOTT WEBB

 

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