La tristeza y la furia

*pixabay.com/robotonoid
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En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta…
En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas…
Había una vez… un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente…

Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre está la furia), urgida -sin saber por qué- se bañó rápidamente y más rápidamente aún, salió del agua…
Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró…
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza…
Y así vestida de tristeza, la furia se fue.

Muy calmada, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.
En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad… está escondida la tristeza.

Del libro de Jorge Bucay: “Cuentos Para pensar: La tristeza y la furia”.

 

Todas las emociones (miedo, alegría, tristeza, ira, culpa…) son necesarias y cumplen una función adaptativa para nuestra supervivencia. A raíz de este cuento nos centraremos en una de ellas: la furia, más comúnmente conocida como ira o enfado.

 

Pero… ¿por qué es necesaria la ira?         

La ira nos sirve para defendernos o atacar y surge ante la frustración de percibir obstáculos que nos impiden conseguir lo que queremos o ante la percepción (real o no) de una agresión.

El enfado, la furia, y su expresión, es muchas veces rechazada por los demás y en consecuencia, por nosotros mismos cuando la sentimos, de este modo, empezamos a guardarla, la tapamos, hacemos como si no estuviera, nos callamos y cuando sale, lo hace en forma de explosión.

 

¿Cómo identificar la ira?        

La ira, es una emoción normal que no tiene por qué acabar en una conducta violenta.

La ira no surge habitualmente en un instante, suele comenzar con niveles bajos de molestia o irritación que gradualmente se van intensificando hasta estallar. Es necesario que aprendamos a reconocer la ira en fases anteriores a la explosión, no se trata de eliminarla, sino de aprender a controlarla para canalizarla por medio de conductas no problemáticas, para ello tendremos que empezar a ser conscientes de los pensamientos y conductas que disparan nuestras conductas de ira.

Detectar los pensamientos puede ser más complicado, así que os propongo empezar a centraros en vuestras sensaciones corporales.

Es muy importante prestar atención a los cambios del organismo. Es necesario observar dónde y cuándo comenzamos a sentirlos.

 

Detectando las manifestaciones fisiológicas más habituales que indican la escalada de la ira      

  • Respiración agitada: respiramos más deprisa, sensación de que nos falta el aire
  • Calor
  • Nervios: en el estómago, las piernas
  • Sudoración
  • Tensión: podemos sentirla en las manos cuando apretamos los puños, en la mandíbula
  • Taquicardia: nuestro corazón empieza a ir más rápido
  • Tics: movimientos involuntarios en alguna parte de nuestro cuerpo

    

Esperamos que os haya servido este artículo para conocer un poco más esta emoción y de ahora en adelante, si notáis la ira, os propongo pensar: ¿por qué estoy triste?.

¿Tienes alguna duda? Ponte en contacto con nosotras y estaremos encantadas de atenderte 🙂

*Imagen: pixabay.com/robotonoid

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