Miedo a la soledad

La soledad nos afecta a todos los seres humanos en algún momento de nuestras vidas.  La soledad es un sentimiento que surge tras la percepción de no pertenencia, no sentirme parte de nada ni nadie. Las personas que experimentan soledad se sienten fuera del mundo, desconectadas, suelen describir una sensación de vacío. Este estado anímico, cuando no es elegido, se vive con  angustia.
Para que aparezca este sentimiento de soledad no tiene que darse una situación real o concreta, basta con sentirlo. A veces, quien siente soledad puede tener familia, amigos o un gran número de seguidores en las redes sociales, pero, en realidad, no se siente en verdadera conexión con nadie. Es un sentimiento que puede aparecer como respuesta a una situación (ruptura, enfado con amigos, etc.) y, en ocasiones, surge sin que exista una situación concreta que lo provoque, sino tras la percepción de estar desconectado de forma emocional o social. El sentimiento de soledad, por tanto, es producto de las creencias que la persona tiene y de las valoraciones que realiza acerca de su situación emocional y/o social.
Me gusta aclarar con mis pacientes que el problema no es la sensación que sentimos, las emociones no son el problema, si no lo que hacemos con esa sensación.
El ser humano es sociable por naturaleza, desde el instinto de supervivencia descubrimos que existía mayor probabilidad de supervivencia estando en grupo. Por ésto, cuando nos sentimos solos, también nos sentimos más frágiles. Para muchas personas, necesitar apoyo o afecto es un síntoma de debilidad. Se puede dar un sentido sano a la soledad, viéndola como una señal para actuar y, en consecuencia, buscar relaciones de forma más activa, o bien, puede ser el motivo que nos lleve a aislarnos todavía más, en un intento de protegernos.
¿Cómo afecta la soledad a quien la siente?
  • A nivel psicológico: Este sentimiento puede generar consecuencias negativas en la salud psicológica: Tristeza recurrente, estrés, falta de motivación, desesperanza, miedo.
  • A nivel físico: Nuestro cuerpo termina agotándose por el estado continuo de alerta. Se debilita el sistema inmunológico por lo que estamos más expuestos a enfermedades.
  • A nivel social: Cuando nos sentimos más angustiados y deprimidos tenemos menos probabilidades de llevar a cabo actividades físicas. El resultado es una pérdida de interés por el día a día y por emprender nuevas actividades que nos podrían facilitar el conectar con otras personas.
¿Cómo dar sentido a la soledad y así perderle el miedo?
Lo primero es cambiar tus creencias erróneas acerca de la soledad, debate contigo mism@ sobre ese sentimiento, y mira el sentido positivo de este momento presente en el que te encuentras con estas sensaciones.
Podemos aprovechar este sentimiento para reflexionar y hacer introspección; un repaso de las necesidades profundas de uno mismo para un mayor autoconocimiento.
También nos brinda la oportunidad de elaborar las fases del duelo (de una perdida, una ruptura, un cambio de etapa vital, etc.) y preparar el camino a lo nuevo.
Elegir la soledad durante algunos periodos de tiempo es positivo. Los periodos de soledad nos sirven para dar un paso atrás, mirar nuestra vida en restrospectiva y seguir avanzando alejando lo que no nos nutre.
Recuerda que el problema central es lo que nos decimos acerca de sentirnos solos. Es decir, cómo interpretas tu soledad, y lo que haces al respecto.
Tu mejor compañía eres tú, elegir en algunos momentos de tu vida estar en soledad, sólo contigo, te ayudará a confiar en tus posibilidades.

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