Tabú, aborto y duelo

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Tabú significa “lo prohibido”, si está prohibido es porque «es malo o está mal», por lo tanto le colocamos una etiqueta negativa. Los diferentes tabúes tienen que ver con la cultura, la religión, lo social… Y dificultan que podamos hablar sobre ellos, lo que nos pasa, lo que sentimos… porque al «estar prohibido» entendemos que «está mal» y los demás pueden juzgarnos, sintiéndonos culpables por algo que hemos dicho, hecho, sentido o que simplemente ha pasado.

Los abortos muchas veces siguen siendo tabú.

Es fácil escuchar ante la pérdida de un bebé a alguien intentando consolar diciendo cosas como «pronto volverás a tener otro», «eres muy joven» o «no te preocupes». Ésto no suele ayudar porque invalida el sentimiento de dolor, y ayuda a «tener que» evitarlo y estar bien pronto porque «no es para tanto» o «no ha sido nada». Es importante poder sentir el dolor, conectar, darle espacio, expresarlo y que pueda ir calmándose al ritmo que cada persona necesita.

En Japón, las estatuas de los Jizōs son bastante habituales.

Jizō, protege a los niños muertos prematuramente, a las mujeres embarazadas, los viajeros y a los condenados a las llamas del infierno, ayudándoles a paliar el sufrimiento.

Estas figuras de Jizōs, muchos de ellos sin nombre, representan todas y cada una de las pérdidas, historias y recuerdos de las familias.

Los padres y madres que han perdido un hijo/a llevan a estas estatuas de niñ@s baberos, gorros y dejan a sus pies flores y juguetes.

Esto es un ritual que ayuda a poder gestionar el dolor, ayuda a poder tener un lugar en el que llorar, despedirse, recordar, expresar. Transitar.

Poder hablar, los rituales, las despedidas, dibujar, llorar, en definitiva: sacarlo. Todas las expresiones ayudan a gestionar el dolor, en especial, normalizar la forma que cada persona tiene de expresar su dolor, porque somos distintos y necesitaremos diferentes cosas.

La muerte en sí misma en nuestra cultura ha estado ligada a algo tabú, y de este modo nos perdemos transitar esta experiencia como otra más de nuestras vidas. Un ejemplo de esto sería la no presencia o participación de los niños y niñas en los tanatorios o funerales.

Desde psintonia, os invitamos a apoyaros en rituales para acompañaros en esos duelos: por ejemplo, uniros para depositar las cenizas en algun lugar; ir a algún sitio que os recuerda a esa persona que murió; encender una vela un día concreto para recordar… Cualquier ritual que ayude a validar ese duelo y acompañar al tránsito del mismo.

Recursos:

Película: Nuestro último verano en Escocia.

Sospechosas habituales

Jizōs de piedra por los niños condenados

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