Tranquil@s, todo está fuera de control

Partamos de la base de que NO CONTROLAMOS NADA, si piensas que tienes el poder absoluto de controlar algo… empecemos a cuestionarlo.

Puede que confundas tu capacidad de anticipación con el control. No tenemos el poder de controlar nada, lo que si podemos es anticiparnos y afrontar situaciones, metas, sueños… Los seres humanos tenemos la capacidad de relacionar sucesos, si se da A ocurre B. En este sentido, podemos predecir ciertos sucesos y anticiparnos. Igualmente ¡cuidado! La anticipación no siempre garantiza el éxito, no siempre cumple con la función de ayudarnos. Pongamos un ejemplo:

Un nivel de anticipación antes de un examen activa tu ansiedad y hace que ésta se convierta en tu aliada, mejora tu capacidad de atención, tu velocidad de procesamiento, etc. Esto explica por qué estudiar el día antes del examen parece más efectivo, estamos más alerta, y funcionamos con mayor capacidad (el problema es que no almacenamos la información a largo plazo). Una ansiedad no adaptativa sería cuando esa anticipación que haces se basa en pensamientos negativos y catastróficos principalmente, lo que hace que tu ansiedad sea muy intensa y en vez de ser tu aliada, te perjudique, por ejemplo, dejándote en blanco frente a un examen, bloqueándote a la hora de estudiar.

El presente es el único momento que existe, ni pasado ni futuro existen como tales. Estar fijados en ellos es no estar en el presente, es no vivir. Eso no quiere decir que no miremos el pasado para aprender de él, ni que no miremos el futuro para trabajar nuestros objetivos. Lo erróneo es quedarnos fijados en el pasado y en el futuro sin vivir en el presente. Vivir sólo pensando en lo que fue, lo que tuve, o estar continuamente pensando en lo que pasará o lo que tendré, sin valorar lo que hoy es y lo que tengo, es el error.

No controlamos lo externo (lo que pasa fuera) ni en gran medida lo interno (pensamientos y emociones). Y, sin embargo, vivimos como si todo dependiera exclusivamente de nosotros. Tenemos tendencia a sentirnos culpables por imprevistos, a preguntarnos por qué ocurren algunos sucesos que no esperábamos y a indagar qué podríamos haber hecho, a desilusionarnos cuando no se cumplen nuestras altas expectativas… Tenemos la idea de que cuanto más controlo algo, más seguro me siento, sin embargo, si fuéramos más humildes respecto a nuestra capacidad de control, sufriríamos menos.

Te animamos a que sueltes el control por un momento, experimenta, deja que tu vida fluya y podrás tomar conciencia de que te sentirás más tranquil@, serás capaz de delegar cosas que antes querías controlar, si quieres tener una vida tranquila y feliz, necesitas aprender a soltar. Lucha por tus sueños y trabaja para alcanzar tus metas, afrontando con actitud positiva lo que ocurra en tu vida.

Y a tí, ¿te controla tu control?

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